Las recientes tormentas y descargas eléctricas podrían influir en la realización del Mundial 2026 en Estados Unidos. La situación se agrava por un protocolo de seguridad estricto que obliga a suspender los partidos ante la presencia de rayos o truenos en las inmediaciones de los estadios.
Este protocolo ya generó inconvenientes en amistosos disputados en los últimos días, despertando preocupación entre organizadores, equipos y aficionados. A pocos días del inicio del torneo, las condiciones climáticas aparecen como una variable difícil de ignorar, sobre todo en una época del año en la que las tormentas eléctricas son frecuentes en buena parte del país anfitrión.
El protocolo por tormentas que se aplicará en el Mundial 2026
Las normas que regirán durante la Copa del Mundo son las mismas que se aplicaron en el reciente Mundial de Clubes y forman parte de los lineamientos establecidos por U.S. Soccer, la FIFA y el Servicio Meteorológico Nacional de Estados Unidos.
La reglamentación es clara: ante la detección de un rayo o la percepción de un trueno cerca del estadio, el árbitro debe detener el partido de inmediato. La medida no solo alcanza a jugadores y cuerpos técnicos, sino también a los espectadores, que deben abandonar las tribunas y resguardarse en espacios cubiertos o en sus vehículos hasta que pase el peligro.
El punto central es la llamada "regla de los 30 minutos": el encuentro no puede reanudarse hasta que transcurra al menos media hora sin actividad eléctrica. Y si durante ese lapso vuelve a registrarse un rayo o un trueno, el conteo se reinicia desde cero. En suspensiones que se extienden más allá de los 45 o 60 minutos, las autoridades evalúan reprogramar el partido o definir una nueva ventana para continuarlo.
Una preocupación de cara al torneo
La experiencia del Mundial de Clubes dejó varios antecedentes de encuentros interrumpidos por el clima, con cronogramas alterados y planificaciones modificadas sobre la marcha. Con decenas de partidos programados en distintas ciudades estadounidenses, las tormentas se perfilan como un factor que podría condicionar el desarrollo de la competencia, especialmente en sedes con alta probabilidad de tormentas vespertinas.