En la actualidad, Argentina enfrenta un escenario económico marcado por la coexistencia de sectores con diferentes ritmos de crecimiento. Los sectores beneficiados, como la agroindustria, minería y grandes inversiones, impulsan la economía al generar divisas y empleo, pero su crecimiento contrasta con el de sectores más vulnerables como el comercio local y las pequeñas y medianas empresas.
Las grandes empresas gozan de múltiples beneficios fiscales que fortalecen su posición competitiva, mientras que las actividades vinculadas al consumo interno enfrentan serias dificultades. Los incentivos estatales, junto a condiciones externas favorables, han creado una situación desigual que deja a los sectores que más empleo generan sin el apoyo necesario para su desarrollo.
Esta disparidad plantea la cuestión de por qué se priorizan a aquellos sectores con ventajas competitivas, mientras que el comercio y la construcción, fundamentales para el empleo, quedan desatendidos. La necesidad de aumentar la producción y la exportación es indiscutible, pero es crucial revisar cómo se distribuyen los beneficios del crecimiento económico en el país.