La actividad económica en Argentina enfrenta un contexto de marcada volatilidad, caracterizada por un patrón de crecimiento y contracción mensual que los analistas han denominado “serrucho”. Durante el primer cuatrimestre de 2026, se registró un incremento en enero, seguido de una caída en febrero, un rebote en marzo y una nueva contracción estimada para abril.
El Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) informó que la construcción y la industria manufacturera sufrieron una caída interanual del 2,8% en abril. En comparación mensual, la construcción se contrajo un 4% y la industria 2,1%, lo que indica una desaceleración con respecto a marzo. A pesar de expectativas de crecimiento para 2026, la mayoría de los pronósticos se han ajustado a menos del 3,5%.
Los desafíos actuales incluyen la debilidad del consumo interno, el endurecimiento del crédito, y la falta de reactivación en la obra pública. Mientras sectores como energía y minería mantienen un crecimiento, la industria y la construcción permanecen estancadas. El dato oficial del EMAE que se publicará el 29 de junio será crucial para evaluar la profundidad de esta situación y prever la tendencia económica para la segunda mitad del año.