El Gobierno argentino cerró un crédito REPO por US$ 3.000 millones con seis bancos internacionales, necesario para cubrir un vencimiento de deuda por US$ 4.200 millones que se debe pagar el 9 de enero. Sin embargo, a pesar de esta medida, el riesgo país, medido por el indicador de JP Morgan, aumentó un 1,4% en la semana, alcanzando los 579 puntos básicos.
Los economistas advierten que, aunque el pago está resuelto, la presión sobre los bonos argentinos persiste. La atención del mercado se centra en la posibilidad de reinversión de los bonistas en el país, frente a un entorno global incierto. Gustavo Ber señala que los activos locales enfrentan un periodo de cautela, a la espera de la reforma laboral y del programa de compra de dólares del Banco Central.
Por su parte, Juan Manuel Franco del Grupo SBS destaca que el enfoque del mercado en los próximos meses girará hacia el ritmo de compras del Banco Central y la acumulación de reservas, fundamentales para reducir el riesgo país y facilitar la reingreso de Argentina a los mercados internacionales de deuda.