La reciente mejora en la calificación de la deuda argentina ha generado una notable disminución en el riesgo país, que cayó un 12% y alcanzó su nivel más bajo en ocho años. Este indicador, que llegó a tocar los 433 puntos básicos, se situó en 450 al cierre de la jornada. La agencia S&P elevó la calificación de CCC+ a B-, lo que se suma a la decisión de Fitch de realizar un ajuste similar.
José Luis Daza, viceministro de Economía, afirmó que esta mejora atraerá nuevos inversores y continuará la tendencia a la baja del riesgo país. La evaluación positiva permite a fondos institucionales invertir en bonos argentinos, ya que muchos de ellos tienen restricciones que limitan la adquisición de activos de países en riesgo 'CCC'. Eric Ritondale, economista jefe de Puente, explicó que este cambio abre la puerta a flujos de capital que antes estaban restringidos.
Además, con la nueva calificación, los bonos soberanos experimentaron una compresión de más de 60 puntos básicos. Ritondale anticipa que esta mejora consolidará un repricing positivo más duradero, apoyado en líneas de financiamiento garantizadas por organismos internacionales y la posibilidad de una emisión internacional de bonos soberanos en el tercer trimestre del año.